Fernando Sor

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Fer­nan­do Sor (Bar­ce­lo­na, Espa­ña, 13 de febre­ro de 1778París, Fran­cia, 10 de julio de 1839) fue un gui­ta­rris­ta y com­po­si­tor espa­ñol. El musi­có­lo­go fran­cés Fétis lo lla­mó el “Beet­ho­ven de la gui­ta­rra”.

Biografía[editar]

Cemen­te­rio de Mont­mar­tre
Cemen­te­rio de Mont­mar­tre

Naci­do en Bar­ce­lo­na, en el seno de una fami­lia aco­mo­da­da, es bau­ti­za­do como José Fer­nan­do Maca­rio Sors, según cons­ta en el regis­tro bau­tis­mal,[1]​ si bien en la mayo­ría de sus obras musi­ca­les manus­cri­tas e impre­sas apa­re­ce como Fer­nan­do Sor o Fer­di­nand Sor, y sólo en algu­nas oca­sio­nes su ape­lli­do apa­re­ce como Sors.[2]

Des­cen­dien­te de una lar­ga línea de mili­ta­res, su padre era inge­nie­ro de cami­nos, y su abue­lo, naci­do en el sur de Fran­cia, lo fue en el ejér­ci­to fran­cés. Inten­tó con­ti­nuar esa tra­di­ción mili­tar, pero se apar­tó de ella cuan­do su padre le intro­du­jo en la ópe­ra ita­lia­na. Se enamo­ró de la músi­ca y aban­do­nó la carre­ra mili­tar. Jun­to a la ópe­ra, su padre tam­bién le orien­tó hacia la gui­ta­rra cuan­do, por enton­ces, era poco más que un ins­tru­men­to toca­do en taber­nas, teni­do por infe­rior a los ins­tru­men­tos de la orques­ta.

Al morir su padre en 1789, su madre no pudo seguir finan­cian­do sus estu­dios y el abad de Mon­tse­rrat, Joseph Arre­don­do, se ofre­ce a tomar al niño para estu­diar gra­tui­ta­men­te en la Esco­la­nía del Monas­te­rio de Mon­tse­rrat, pró­xi­mo a Bar­ce­lo­na. El estu­dio allí gira­ba en torno a la músi­ca. Fue en este monas­te­rio don­de comen­zó a escri­bir sus pri­me­ras pie­zas. Sin embar­go sus pro­fe­so­res, sobre todo el padre Vio­la, no apre­cia­ban la gui­ta­rra, y por tan­to la for­ma­ción de Sor para este ins­tru­men­to es auto­di­dac­ta, antes y des­pués de su eta­pa en Mon­tse­rrat.

En 1795 vuel­ve a Bar­ce­lo­na y empie­za su carre­ra mili­tar como sub­te­nien­te bajo el Gene­ral Juan Miguel de Vives y Fei­lu en el ejér­ci­to de Villa­fran­ca. El car­go le per­mi­te dar sus pri­me­ros con­cier­tos de piano y gui­ta­rra y com­po­ner. En 1797 tuvo lugar en el Tea­tro de la San­ta Cruz de Bar­ce­lo­na el estreno de su ópe­ra Telé­ma­co en la isla de Calip­so.

En 1801 se tras­la­da a Madrid, don­de pre­ten­de acer­car­se a los círcu­los musi­ca­les de la Cor­te de Car­los IV y entrar en la Real Capi­lla o en la Real Cáma­ra. No es bien aco­gi­do allí. Pero la XIII Duque­sa de Alba lo aco­ge y pro­te­ge en su círcu­lo de artis­tas. Ésta mue­re poco des­pués y es el Duque de Medi­na­ce­li quien le da un car­go de admi­nis­tra­dor de fin­cas en Bar­ce­lo­na, don­de vuel­ve en 1802.

En 1808, cuan­do Napo­león Bona­par­te inva­dió Espa­ña, pasó a escri­bir músi­ca nacio­na­lis­ta para la gui­ta­rra,[3]​ acom­pa­ña­da a menu­do por letras patrió­ti­cas (véan­se, a modo de ejem­plo, Can­ción de los defen­so­res de la patria,[4]​ o Himno de Sor,[5]​ entre otras). Des­pués de la derro­ta del ejér­ci­to espa­ñol, Sor acep­tó un pues­to admi­nis­tra­ti­vo en el gobierno de ocu­pa­ción, bajo la monar­quía de José Bona­par­te. Fue Pre­fec­to de Poli­cía en Mála­ga en cuya cate­dral hay expues­tas algu­nas de sus obras. Tras la expul­sión de los fran­ce­ses en 1813, Sor y muchos otros de los artis­tas, aris­tó­cra­tas e inte­lec­tua­les más impor­tan­tes de la épo­ca que habían cola­bo­ra­do con la monar­quía de José Bona­par­te aban­do­na­ron Espa­ña por mie­do a las repre­sa­lias y por la esti­ma que tenían a Fran­cia por sus ideas avan­za­das.

Si bien no hay cons­tan­cia de su per­te­nen­cia a nin­gu­na Logia, la afi­lia­ción de las per­so­nas que más le ayu­da­ron en la épo­ca deja pen­sar que pudo ser masón, ini­cia­do por sus amis­ta­des duran­te la ocu­pa­ción Fran­ce­sa de Espa­ña. Se fue a París, y nun­ca vol­vió a su país de ori­gen. En París hizo amis­tad con muchos músi­cos, entre ellos el tam­bién gui­ta­rris­ta espa­ñol Dio­ni­sio Agua­do, que mar­chó a París de 1825 a 1838, cola­bo­ran­do estre­cha­men­te e inclu­so con­vi­vien­do jun­tos duran­te un tiem­po en el Hôtel Favart, que hoy sigue en pie y en fun­cio­na­mien­to. Com­pu­so un due­to para los dos (Op.41, Les Deux Amis (los dos ami­gos) en el que una par­te está mar­ca­da «Sor» y la otra «Agua­do»).

Comen­zó a ganar renom­bre entre la comu­ni­dad artís­ti­ca pari­si­na por sus habi­li­da­des para la com­po­si­ción y para tocar la gui­ta­rra, e ini­ció oca­sio­na­les via­jes a tra­vés de Euro­pa, obte­nien­do con­si­de­ra­ble fama y con­vir­tien­do a la gui­ta­rra en un ins­tru­men­to de con­cier­to. Estu­vo en Ingla­te­rra en 1815 don­de fue reco­no­ci­do como com­po­si­tor de ópe­ras y ballets. En 1823 via­jó a Rusia, don­de escri­bió y pre­sen­tó exi­to­sa­men­te el ballet Hér­cu­les y Onfa­lia con moti­vo de la coro­na­ción del zar Nico­lás I. En 1825 un ballet suyo, Ceni­cien­ta, inau­gu­ra el tea­tro Bols­hoi. La pri­ma balle­ri­na es su aman­te o mujer del momen­to: Feli­ci­té Hullin. En 1827 se asen­tó y deci­dió vivir el res­to de su vida en París. Esto es debi­do en par­te a su edad madu­ra y en par­te a su pér­di­da de mece­naz­go en Rusia, tras la muer­te de la zari­na madre Isa­bel. Duran­te esta eta­pa madu­ra com­pu­so muchas de sus mejo­res obras.

Los prin­ci­pa­les ingre­sos de un músi­co en la épo­ca de Sor eran los con­cier­tos y la edi­ción de par­ti­tu­ras. Los con­cier­tos se daban entre varios músi­cos en honor a uno de ellos y éste cobra­ba los hono­ra­rios. Esto se hacía de for­ma rota­to­ria por círcu­los de músi­cos afi­nes y ami­gos. En cuan­to a las par­ti­tu­ras, publi­ca­das por Jean Antoi­ne Meis­son­nier, las pie­zas de Sor no eran pre­ci­sa­men­te ven­di­bles a la masa de ama­teurs por su difi­cul­tad, y le exas­pe­ra­ba com­po­ner para ama­teurs poco esfor­za­dos. En cual­quier caso aca­bó publi­can­do pie­zas fáci­les y evo­lu­ti­vas hacien­do los míni­mos sacri­fi­cios artís­ti­cos posi­bles.

El final de su vida es aco­mo­da­do pese a la leyen­da (com­par­ti­da por muchos artis­tas román­ti­cos) de la muer­te en el olvi­do y la mise­ria. El últi­mo con­cier­to en su bene­fi­cio lo da el 24 de abril de 1836 jun­to con Agua­do.[6]​ Un tes­ti­mo­nio sobre el final de su vida lo dan sus ami­gos Euse­bio Font y Mores­co y Jau­me Batlle i Mir en un artícu­lo de la Opi­nión Públi­ca de Bar­ce­lo­na de enero de 1850. Sin embar­go su hija Caro­li­na, arpis­ta y pin­to­ra, mue­re el 8 de junio de 1837. Su últi­ma obra fue una misa en honor de ella. Esta muer­te sumió al ya enfer­mo Sor en una seria depre­sión, y murió el 10 de julio 1839 de cán­cer de la len­gua.

Su tum­ba fue iden­ti­fi­ca­da en el Cemen­te­rio de Mont­mar­tre en los años trein­ta a ini­cia­ti­va de Los Ami­gos de la Gui­ta­rra de París (André Ver­dier, Emi­lio Pujol y el danés Oster­gaard entre otros). Fue res­tau­ra­da para evi­tar la cadu­ci­dad de 100 años de las con­ce­sio­nes que habría impli­ca­do el paso de los res­tos a una fosa común y la reuti­li­za­ción del nicho. Esta­ba ente­rra­do en la tum­ba del noble espa­ñol David del Cas­ti­llo, ami­go de Fer­nan­do Sor, cuya fami­lia tam­bién huyó de Espa­ña. En 1938 hubo dos cere­mo­nias para inau­gu­rar la tum­ba res­tau­ra­da: La pri­me­ra por el Gobierno de la Repú­bli­ca y al poco por el gobierno del gene­ral Fran­co. De nue­vo, en 1978, la tum­ba vuel­ve a estar en pési­mo esta­do y es res­tau­ra­da con el aña­di­do de una escul­tu­ra del cana­rio afin­ca­do en Fran­cia Ángel Peres. La tum­ba se pue­de seguir visi­tan­do en la divi­sión 24 del Cemen­te­rio de Mont­mar­tre; se pue­de ver fácil­men­te des­de la ave­ni­da inter­na Sam­son.

Pese a haber naci­do en Bar­ce­lo­na en la Calle Sant Pau (segu­ra­men­te don­de está el actual Liceo o muy cer­ca), no hay toda­vía una pla­ca que lo recuer­de. Sin embar­go, en el caris­má­ti­co barrio de Grà­cia, en el espa­cio cono­ci­do como La Salut , exis­te la calle de Sors (Carrer de Sors, en cata­lán), dedi­ca­do al músi­co. Es una tran­qui­la y bella calle para­le­la el Torrent de les Flors y que ter­mi­na, en su par­te supe­rior, a menos de cin­co minu­tos de la entra­da prin­ci­pal del par­que Güell.

Estilo[editar]

Su esti­lo se carac­te­ri­za prin­ci­pal­men­te por el uso de un len­gua­je gui­ta­rrís­ti­co bas­tan­te avan­za­do para su épo­ca, pero, aun así sigue sien­do con­si­de­ra­do como un com­po­si­tor total­men­te clá­si­co. Sin embar­go, muchos intér­pre­tes acos­tum­bran hacer una inter­pre­ta­ción de sus obras con un enfo­que «román­ti­co».

Incur­sio­nó en dis­tin­tas for­mas musi­ca­les –como por ejem­plo diver­ti­men­tos, tema con varia­cio­nes, sona­tas, fan­ta­sías, minue­tos, due­tos, así como diver­sa músi­ca vocal- hacien­do mues­tra de su cono­ci­mien­to en cuan­to a las téc­ni­cas de com­po­si­ción de la épo­ca. Sin embar­go, sus obras son cla­ras y en cier­to modo sen­ci­llas, lo cual per­mi­te una fácil asi­mi­la­ción para aquel que las escu­che.

Hacía un uso fre­cuen­te de las tona­li­da­des meno­res como preám­bu­lo a sus pie­zas, un ejem­plo cla­ro es la intro­duc­ción de las Varia­cio­nes sobre un tema de Mozart, la cual está en mi menor pero en el trans­cur­so de ésta, modu­la para así mos­trar el tema en Mi mayor. Otro ejem­plo de esta carac­te­rís­ti­ca es el «Gran solo», en don­de el tipo de modu­la­ción es el mis­mo, sola­men­te que en la tona­li­dad de Re.

Otra carac­te­rís­ti­ca de su esti­lo com­po­si­ti­vo es el sutil uso de «retar­dos armó­ni­cos» muy al esti­lo de Haydn y Mozart. Del mis­mo modo, es posi­ble encon­trar más simi­li­tu­des con dichos com­po­si­to­res, pero esto se pue­de obser­var como resul­ta­do de la influen­cia del esti­lo pre­do­mi­nan­te en su épo­ca, el Esti­lo Galan­te.

Pedagogía musical[editar]

Des­de su sali­da de la escue­la de Mon­tse­rrat, Fer­nan­do fre­cuen­ta ama­teurs, pro­fe­sio­na­les y nota­bles intere­sa­dos en apren­der el arte de la gui­ta­rra o de la armo­nía. Entre sus alum­nos figu­ran Isa­be­lla Col­bran y José de San Mar­tín. En su eta­pa madu­ra en París edi­tó por sí mis­mo una obra didác­ti­ca, de refe­ren­cia toda­vía hoy: Méto­do para gui­ta­rra, publi­ca­do en 1830 y tra­du­ci­do a varios idio­mas, como el ale­mán en 1831 o recien­te­men­te al cas­te­llano, en el año 2008, a los 178 años de su pri­me­ra edi­ción. Ha habi­do muchos apó­cri­fos deri­va­dos, reedi­ta­dos y ven­di­dos de este méto­do y es acon­se­ja­ble infor­mar­se bien antes de seguir uno, sien­do la con­sig­na seguir el ori­gi­nal de 1830, del que que­dan pocos autén­ti­cos. Sin embar­go, exis­ten tam­bién ver­sio­nes como el Méto­do Com­ple­to para gui­ta­rra edi­ta­do por Napo­león Cos­te en 1851, el cual con­sis­te en un com­pen­dio de la obra ori­gi­nal jun­to a una reco­pi­la­ción de las obras de estu­dio de Fer­nan­do Sor.

Obra[editar]

Óperas[editar]

  • Telé­ma­co en la isla de Calip­so (1797)
  • Don Tras­tu­llo

Ballets[editar]

  • La feria de Esmir­na (1821)
  • El señor gene­ro­so (1821)
  • Ceni­cien­ta (1822)
  • El aman­te pin­tor (1823)
  • Hér­cu­les y Onfa­lia (1826)
  • El sici­liano (1827)
  • Has­san y el cali­fa (1828)

Música vocal[editar]

  • 25 Bole­ros o segui­di­llas
  • 33 Arias
  • Can­ta­ta alla duches­sa d’Albufera (Valèn­cia, 1813)

Música orquestal[editar]

  • 3 Sin­fo­nías
  • Con­cier­to para vio­lín

Música de cámara[editar]

  • 3 Cuar­te­tos de cuer­da (Per­di­dos)
  • Tríos de cuer­da con gui­ta­rra (Per­di­do)

Obras para guitarra[editar]

  • 30 Diver­ti­men­tos Op. 1, 2, 8, 13 y 24
  • Varia­cio­nes Op. 3, 9, 11, 15, 16 y 20
  • 11 Fan­ta­sías Op. 4, 7, 10, 12, 21, 30, 46, 52, 56, 58, 59 y 97
  • 6 Pie­zas bre­ves Op. 5
  • 12 Estu­dios Op. 6
  • 12 Minue­tos Op. 11
  • Gran solo Op. 14
  • 3 Sona­tas Op. 15, Op. 22 y Op.25
  • 12 Val­ses Op. 17
  • Varia­cio­nes sobre La flau­ta mági­ca (Mozart) Op. 9
  • 8 pie­zas bre­ves Op. 24
  • Varia­cio­nes Op. 26, 27 y 28
  • 12 Estu­dios Op. 29
  • Estu­dios Op. 31Op. 31 nº 20, 35, 44 y 60
  • 24 Pie­zas bre­ves Op. 32, 42, 45 y 47
  • 6 Pie­zas de salón Op. 33 y 36
  • 12 Val­ses Op. 51 y 57
  • Varia­cio­nes Op. 40
  • Sere­na­ta Op. 37
  • 6 Baga­te­las Op. 43
  • 6 Pie­zas Op. 48
  • Capri­cho Op. 50
  • Due­tos Op. 34, 38, 39, 41 «Les deux amis», 44, 45, 46, 47, 48, 49, 53, 54, 55, 61, 62 y 63.
  • Seis aires esco­gi­dos de la ope­ra la flau­ta mági­ca Op. 19

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Anto­nio Mena Cal­vo, «La músi­ca patrió­ti­ca y mili­tar de la gue­rra de la Inde­pen­den­cia» ISSN: 1139–5362 Madrid. Revis­ta de arte, geo­gra­fía e his­to­ria Núm. 9 2007 pp. 223–250
  2. Biblio­te­ca Nacio­nal de Espa­ña, músi­ca impre­sa, Sor, Fer­nan­do (1778–1839)
  3. Anto­nio Mena Cal­vo, «La músi­ca patrió­ti­ca y mili­tar de la gue­rra de la Inde­pen­den­cia» ISSN: 1139–5362 Madrid. Revis­ta de arte, geo­gra­fía e his­to­ria Núm. 9 2007 pp. 223–250
  4. Can­ción de Los defen­so­res de la patria;puesta en músi­ca pª piano por D. Fern­do. Sor ; [poe­ma de Juan Bau­tis­ta Arria­za]; ca. 1820, BNE
  5. Hymno de la vic­to­ria : para pues­to en músi­ca y can­ta­do a la entra­da de los vic­to­rio­sos exer­ci­tos de las pro­vin­cias en Madrid, Arria­za, Juan Bau­tis­ta de (1770–1837) – Libro – 1810?, BNE
  6. Ber­nard Piris, «Fer­nan­do Sor: une gui­ta­re à l’orée du Roman­tis­me» Edi­tions Aubier 1992 ISBN 978–2-7007–2702-9

Enlaces externos[editar]