Domenico Scarlatti

Giu­sep­pe Dome­ni­co Scar­lat­ti (Nápo­les, Reino de Nápo­les, 26 de octu­bre de 1685Madrid, Reino de Espa­ña, 23 de julio de 1757) fue un com­po­si­tor ita­liano del perio­do barro­co afin­ca­do en Espa­ña, don­de com­pu­so casi todas sus sona­tas para cla­vi­cém­ba­lo, por las que es uni­ver­sal­men­te reco­no­ci­do. Su esti­lo evo­lu­cio­nó hacia el pre­clá­si­co.

Vida y carrera

Louis-Michel van Loo, La fami­lia de Feli­pe V, 1743. Scar­lat­ti sir­vió entre 1733 y su muer­te en 1757 como maes­tro de cla­ve de la rei­na María Bár­ba­ra de Bra­gan­za (la segun­da por la izquier­da) en la cor­te de Feli­pe V.

Nació en Nápo­les (Ita­lia), en ese momen­to per­te­ne­cien­te a la Coro­na Espa­ño­la, y fue el sex­to de diez hijos y her­mano menor de Pie­tro Filip­po Scar­lat­ti, tam­bién músi­co. Comen­zó estu­dian­do con su padre, el com­po­si­tor y pro­fe­sor Ales­san­dro Scar­lat­ti; otros com­po­si­to­res que pudie­ron ser sus pro­fe­so­res fue­ron Gae­tano Gre­co, Fran­ces­co Gas­pa­ri­ni y Ber­nar­do Pas­qui­ni, influ­yen­do todos ellos en su esti­lo musi­cal.

Se con­vir­tió en com­po­si­tor y orga­nis­ta de la capi­lla real de la Cor­te Espa­ño­la de Nápo­les a los die­ci­séis años, y en 1704 revi­só la ópe­ra Ire­ne, de Car­lo Fran­ces­co Polla­ro­lo, para una repre­sen­ta­ción en Nápo­les. Poco des­pués su padre le envió a Vene­cia, pero no se tie­ne infor­ma­ción de los cua­tro años que pasó allí.

En 1709 fue a Roma para poner­se al ser­vi­cio de la exi­lia­da rei­na pola­ca . Duran­te su estan­cia en Roma cono­ció a Sil­vius Leo­pold Weiss y Tho­mas Rosein­gra­ve, el últi­mo de los cua­les enca­be­zó la recep­ción entu­sias­ta de las sona­tas del com­po­si­tor en Lon­dres. Dome­ni­co era ya un emi­nen­te cla­ve­ci­nis­ta, y hay un rela­to que cuen­ta que en una prue­ba de talen­to con Georg Frie­drich Hän­del en el pala­cio del car­de­nal Otto­bo­ni en Roma, se le decla­ró supe­rior a Hän­del en este ins­tru­men­to, pero infe­rior en el órgano. Más tar­de, cuan­do ya era mayor, se sabe que se per­sig­na­ba con vene­ra­ción cuan­do habla­ba de las apti­tu­des de Hän­del.

Ade­más, duran­te su estan­cia en Roma, Scar­lat­ti com­pu­so varias ópe­ras para el tea­tro pri­va­do de la rei­na Casi­mi­ra. Fue maes­tro de capi­lla en la Basí­li­ca de San Pedro des­de 1715 a 1719, y en el últi­mo año se tras­la­dó a Lon­dres a diri­gir su ópe­ra Nar­ci­so en el King’s Thea­tre.

María Bár­ba­ra de Bra­gan­za hacia 1729, por Jean Ranc. Museo del Pra­do.

En 1720 o 1721 via­jó a Lis­boa, don­de ense­ñó músi­ca a la prin­ce­sa Bár­ba­ra de Bra­gan­za. Regre­só a Nápo­les en 1725 y duran­te una visi­ta a Roma en 1728 se casó con Maria Cate­ri­na Gen­ti­li. En 1729 se tras­la­dó a Sevi­lla con el séqui­to de la prin­ce­sa por­tu­gue­sa que iba a con­traer matri­mo­nio con el here­de­ro al trono de Espa­ña, el futu­ro Fer­nan­do VI. Allí, en Sevi­lla, segu­ra­men­te cono­ce­ría los aires de la músi­ca popu­lar anda­lu­za. En 1733 se ins­ta­ló defi­ni­ti­va­men­te en Madrid como maes­tro de músi­ca de Bár­ba­ra de Bra­gan­za y allí vivió has­ta su muer­te. Des­pués de falle­cer su pri­me­ra espo­sa en 1742 se casó con una espa­ño­la, Anas­ta­sia Maxar­ti Xime­nes, con la que tuvo cin­co hijos.[1]

Duran­te su estan­cia en Madrid, Scar­lat­ti com­pu­so alre­de­dor de 555 sona­tas bipar­ti­tas para tecla­do. Es por estas obras por las que se le recuer­da hoy en día. En ellas se apre­cia una músi­ca total­men­te ori­gi­nal y dis­tin­ta a la del reper­to­rio ope­rís­ti­co, ins­tru­men­tal y de can­ta­tas pro­fa­nas y reli­gio­sas que com­pu­so en su juven­tud. Muchas de sus sona­tas recrean dan­zas espa­ño­las del siglo XVIII.

La asi­mi­la­ción de los aires popu­la­res espa­ño­les y la expe­ri­men­ta­ción cons­tan­te de las posi­bi­li­da­des del cla­ve, ins­tru­men­to de cáma­ra en el que ejer­ci­ta­ba su magis­te­rio para la rei­na, lo lle­va­ron a ser el ini­cia­dor de la escue­la de cla­ve espa­ño­la del siglo XVIII, que ten­dría segui­do­res en auto­res de la talla del Padre Soler. Tan iden­ti­fi­ca­do se sin­tió con la vida espa­ño­la, que lle­gó a fir­mar con el nom­bre de Domin­go Escar­la­ti, ape­lli­do que aún con­ser­van sus des­cen­dien­tes. Por todo ello que se pue­de afir­mar que el napo­li­tano Scar­lat­ti es uno de los más impor­tan­tes com­po­si­to­res de Espa­ña.

Dome­ni­co Scar­lat­ti murió en Madrid, a la edad de 71 años. En su resi­den­cia en la calle Lega­ni­tos tie­ne dedi­ca­da una pla­ca con­me­mo­ra­ti­va.

Música

Solo una minús­cu­la frac­ción de su pro­duc­ción se publi­có duran­te la vida del com­po­si­tor. Pare­ce que el mis­mo Scar­lat­ti super­vi­só la publi­ca­ción en 1738 de su colec­ción más famo­sa, una anto­lo­gía de trein­ta sona­tas que titu­ló , que fue reci­bi­da con entu­sias­mo por el más des­ta­ca­do musi­có­lo­go del siglo XVIII, Char­les Bur­ney. Aún hoy, la mayo­ría del reper­to­rio scar­lat­tiano inter­pre­ta­do en con­cier­to está basa­do en los Esser­ci­zi.

Cla­ve­cín ita­liano.

Sin embar­go, nos han lle­ga­do 555 sona­tas bipar­ti­tas, sien­do todas esen­cial­men­te de un solo movi­mien­to divi­di­das en dos par­tes igua­les (y repe­ti­das), pero com­pren­den una gama sor­pren­den­te de expre­sión musi­cal e inven­ción for­mal. Las difi­cul­ta­des téc­ni­cas de sus sona­tas (cons­tan­te uso de la acciac­ca­tu­ra, sal­tos de manos) han hecho que a menu­do se las con­si­de­re como meros estu­dios de vir­tuo­sis­mo, pero su cali­dad está cimen­ta­da en que la difi­cul­tad está en bue­na medi­da al ser­vi­cio de explo­rar todos los recur­sos y capa­ci­da­des del cla­vi­cém­ba­lo, como ocu­rre en la sona­ta K. 260. Mues­tran, asi­mis­mo, una extra­or­di­na­ria auda­cia armó­ni­ca, que inclu­ye modos pro­ve­nien­tes de la músi­ca his­pa­no­ára­be. Des­ta­ca en espe­cial el uso audaz de la modu­la­ción y la enor­me ten­sión que gene­ra, demo­ran­do las fra­ses musi­ca­les sin resol­ver en la tóni­ca, como ocu­rre en la sona­ta . Es tam­bién nota­ble la varie­dad rít­mi­ca y la capa­ci­dad de inven­ción temá­ti­ca y estruc­tu­ral, de una cul­ta per­fec­ción, que es enmas­ca­ra­da por su carác­ter «popu­lar» y su apa­ren­te fres­cu­ra y faci­li­dad de escu­cha.

Apar­te de los Esser­ci­zi, el res­to de las sona­tas no publi­ca­das en vida del com­po­si­tor solo han sido impre­sas de for­ma frag­men­ta­ria has­ta bien entra­do el siglo XX, y su reper­to­rio com­ple­to no es aten­di­do toda­vía de for­ma com­ple­ta y regu­lar en con­cier­to. Sin embar­go, Scar­lat­ti ha atraí­do a nota­bles admi­ra­do­res, inclu­yen­do Manuel de Falla, Béla Bar­tók, Artu­ro Bene­det­ti Miche­lan­ge­li, Johan­nes Brahms, Fré­dé­ric Cho­pin, Emil Gilels, Gra­na­dos, Marc-André Hame­lin, Vla­di­mir Horo­witz, Ivo Pogo­re­lich, Hein­rich Schen­ker y Dmi­tri Shos­ta­ko­vich, con la admi­ra­ción cons­tan­te de la escue­la pia­nís­ti­ca rusa. El nor­te­ame­ri­cano Scott Ross gra­bó al cla­vi­cém­ba­lo para la casa Era­to la tota­li­dad de sus sona­tas bipar­ti­tas, lo que supu­so un hito en el cono­ci­mien­to y obra del com­po­si­tor ita­lo-espa­ñol.

Entre los muchos logros del esti­lo de Scar­lat­ti des­ta­can los siguien­tes:

  • Scar­lat­ti estu­vo muy influi­do por la músi­ca fol­cló­ri­ca espa­ño­la. Su uso del modo fri­gio y otras infle­xio­nes tona­les más o menos des­acos­tum­bra­das en la téc­ni­ca musi­cal euro­pea son sín­to­mas de esta influen­cia, así como el cúmu­lo de acor­des extre­ma­da­men­te diso­nan­tes y otras téc­ni­cas que pare­ce imi­tan la gui­ta­rra. Su rico uso, a veces trá­gi­co, de modis­mos fol­cló­ri­cos tam­bién le sin­gu­la­ri­za. Has­ta la lle­ga­da de Bár­tok y sus con­tem­po­rá­neos no se le daría a la músi­ca fol­cló­ri­ca una voz tan estri­den­te como Scar­lat­ti.
  • Scar­lat­ti anti­ci­pó muchos de los desa­rro­llos for­ma­les que con­du­cen al lla­ma­do «esti­lo clá­si­co» y así, con jus­ti­fi­ca­ción, se le podría des­cri­bir como el pri­mer com­po­si­tor clá­si­co.
  • Sin embar­go, siem­pre difí­cil de defi­nir, la tem­pes­tuo­si­dad musi­cal de Scar­lat­ti evo­ca el Roman­ti­cis­mo, mien­tras que su inten­sa inquie­tud for­mal y sin­tác­ti­ca e iro­nía pare­cen lle­var­le cer­ca del moder­nis­mo de Stra­vinsky.

Las sonatas

Sona­tas de Dome­ni­co Scar­lat­ti
Sona­ta K. 9 en re menor.
Sona­ta K. 212 en la mayor.
Sona­ta K. 380, inter­pre­ta­da al piano.
Sona­ta K. 32, inter­pre­ta­ción al cla­ve.

Las sona­tas scar­lat­tia­nas poseen una estruc­tu­ra idén­ti­ca. Su estruc­tu­ra res­pon­de a una for­ma bina­ria com­pues­ta por dos par­tes sen­si­ble­men­te igua­les, que está pre­vis­ta que se repi­tan. La pri­me­ra par­te fina­li­za a menu­do en la nota domi­nan­te y la segun­da siem­pre en la tóni­ca. Las caden­cias con que se con­clu­yen cada una de las dos par­tes son simi­la­res. Hay pocas excep­cio­nes a este esque­ma bási­co. Scar­lat­ti, gran crea­dor de ideas musi­ca­les, no se preo­cu­pó en exce­so de reno­var las for­mas musi­ca­les de su épo­ca.

La gran­de­za de las sona­tas de Scar­lat­ti resi­de en su rique­za de moti­vos musi­ca­les, en todas las figu­ras de su retó­ri­ca musi­cal. Des­ta­ca en su queha­cer la varie­dad en la inven­ción rít­mi­ca y meló­di­ca y la habi­li­dad casi dia­bó­li­ca en la uti­li­za­ción de todas las capa­ci­da­des del cla­vi­cém­ba­lo. A pri­me­ra vis­ta la lim­pia y orde­na­da escri­tu­ra de sus sona­tas harían pen­sar en que la eje­cu­ción de estas obras es rela­ti­va­men­te sen­ci­lla. Nada más lejos de la reali­dad. La cla­ri­dad de su pen­ta­gra­ma escon­de terri­bles difi­cul­ta­des para el músi­co que las inter­pre­ta. Algu­nas con­tie­nen cam­bios de mano, sal­tos de octa­vas, com­pli­ca­dos arpe­gios y esca­las rapi­dí­si­mas.

En cuan­to al rit­mo, sus obras para tecla­do están ani­ma­das por un carác­ter vivo y varia­do, con una nota­ble influen­cia de la rít­mi­ca de los aires popu­la­res de la músi­ca espa­ño­la. En nume­ro­sas oca­sio­nes se escu­chan célu­las rít­mi­cas que podría­mos cali­fi­car de osti­na­ti que reco­rren toda la lon­gi­tud de la sona­ta y recuer­dan a los del pul­so de la gui­ta­rra fla­men­ca. Se escu­chan en su cla­ve las notas repe­ti­das de los ins­tru­men­tos de cuer­da pul­sa­da o las cas­ta­ñue­las per­cu­ti­das repe­ti­da­men­te.

Influen­cias ibé­ri­cas

Nume­ro­sos auto­res[2][3]​ han estu­dia­do la rela­ción entre las sona­tas scar­lat­tia­nas y la músi­ca popu­lar en la Espa­ña de su tiem­po, iden­ti­fi­can­do las siguien­tes posi­bles influen­cias:

No obs­tan­te, estas posi­bles influen­cias resul­tan polé­mi­cas, ya que con­tra­di­cen otras teo­rías según las cua­les los esti­los popu­la­res men­cio­na­dos no son pro­pios de la épo­ca en que Scar­lat­ti vivió y com­pu­so, sino que se desa­rro­lla­ron pos­te­rior­men­te.

Pero qui­zá el ras­go más sor­pren­den­te del arte de Dome­ni­co Scar­lat­ti es su extra­or­di­na­ria habi­li­dad para la modu­la­ción, una de las mar­cas de esti­lo más sor­pren­den­tes del genio del napo­li­tano. Es capaz de reco­rrer con ella todas las tona­li­da­des den­tro de una obra. Unas son en pro­gre­sión, otras apa­re­cen a inter­va­los, en oca­sio­nes son abrup­tas: en estos casos, el oyen­te es lle­va­do sin tran­si­ción a otra región tonal, a veces muy ale­ja­da (a menu­do un tono ente­ro, otras veces una ter­ce­ra).

Grabaciones

Muchos cla­ve­ci­nis­tas y pia­nis­tas han gra­ba­do sona­tas de Scar­lat­ti. Scott Ross las gra­bó todas en cla­ve en un set de 34 CD. Otros cla­ve­ci­nis­tas que han inter­pre­ta­do memo­ra­ble­men­te la obra de Domé­ni­co Scar­lat­ti son Rafael Puya­na, Gus­tav Leon­hardt, Ralph Kirk­pa­trick, que tam­bién fue un renom­bra­do estu­dio­so de Scar­lat­ti y publi­có su pro­pia edi­ción de sona­tas, y actual­men­te el fran­cés Pie­rre Han­taï. Entre los pia­nis­tas famo­sos que han gra­ba­do a Scar­lat­ti están Vla­di­mir Horo­witz, Mik­hail Plet­nev, Cla­ra Has­kil, András Schiff, Ali­cia de Larro­cha, Chris­tian Zacha­rias, , Murray Perahia e Ivo Pogo­re­lich. Una con­tri­bu­ción con­si­de­ra­ble a las gra­ba­cio­nes es la de Ant­hony di Bona­ven­tu­ra, quien (según She­ve­loff) da una «inusual», «moder­na», «irre­sis­ti­ble» y «asom­bro­sa­men­te con­vin­cen­te» expe­rien­cia. El sello Naxos ha crea­do un pro­yec­to para gra­bar todas las sona­tas para tecla­do de Scar­lat­ti al piano. Estos dis­cos están inter­pre­ta­dos por varios artis­tas y han alcan­za­do el volu­men 7 (100 sona­tas). En 2007, coin­ci­dien­do con el 250 aniver­sa­rio de la muer­te de Scar­lat­ti, el cla­ve­ci­nis­ta holan­dés con­clu­yó la gra­ba­ción, siguien­do el orden del catá­lo­go de Kirk­pa­trick, de las 555 sona­tas para tecla­do que había ini­cia­do en 2006 para el sello dis­co­grá­fi­co Bri­lliant Clas­sics, hacien­do uso de dife­ren­tes cla­ves, for­te­pia­nos y órga­nos. Otro apor­te intere­san­te lo cons­ti­tu­ye la gra­ba­ción inte­gral en for­ma­to MP3 a car­go del pia­nis­ta ita­liano Clau­dio Colom­bo, dis­po­ni­ble en for­ma gra­tui­ta en línea.

Obra vocal

Antes de su lle­ga­da a Espa­ña, Dome­ni­co Scar­lat­ti había estre­na­do en Ita­lia más de una dece­na de ópe­ras que seguían la este­la de las de su padre, Ales­san­dro y que recu­rrían al esti­lo vocal del bel can­to, cuyo triun­fo ayu­da­ron a impo­ner los Scar­lat­ti. Cabe men­cio­nar (1703, su pri­me­ra ópe­ra docu­men­ta­da), , (ambas de 1711), (1712), Ifi­ge­nia in Auli­de e Ifi­ge­nia in Tau­ri­de (1713), (1714), (1715) o Amle­to (1715).

Tam­bién com­po­ne una impor­tan­te obra de poli­fo­nía vocal reli­gio­sa, entre la que se encuen­tra su a diez voces —escri­to al sti­lo anti­quo de la poli­fo­nía rena­cen­tis­ta de tra­di­ción cató­li­ca e his­pá­ni­ca para diez voces solis­tas en esti­lo con­tra­pun­tís­ti­co—, la misa bre­ve «», la Mis­sa qua­tuor vocum o , un ora­to­rio, varios Te Deum y Mag­ní­fi­cat. Tam­bién com­pu­so un abun­dan­te núme­ro de can­ta­tas de chie­sa y de can­ta­tas da came­ra pro­fa­nas, entre las que pue­den citar­se la n.º I O qual meco, o Nice, la III Dir vorrei, o la VII Scrit­te con fal­so inganno.

Curiosidades

  • El com­po­si­tor inglés Char­les Avi­son (1709-1770) com­pu­so y publi­có en 1744 a par­tir de sona­tas scar­lat­tia­nas sus Con­cer­tos in Seven Parts done from the Les­sons of Dome­ni­co Scar­lat­ti, un con­jun­to de doce con­cer­ti gros­si para orques­ta don­de uti­li­za mate­ria­les de las sona­tas refun­di­dos y orques­ta­dos fun­da­men­tal­men­te a par­tir de los Esser­ci­zi per gra­vi­cem­ba­lo, úni­ca com­pi­la­ción de sona­tas de Scar­lat­ti publi­ca­das en vida.

Discografía

  • Scott Ross, Dome­ni­co Scar­lat­ti: The Key­board Sona­tas [CDx34], War­ner Clas­sics, 2005, DDD, 2564 62092–2 LC 04281 (Era­to, 1988, 2292 45309–2).

Referencias

  1. Agui­le­ra Con­cep­ción, Pablo: «Dome­ni­co Scar­lat­ti, bre­ve rese­ña bio­grá­fi­ca.» 19 de julio de 2007. Aso­cia­ción de Ami­gos del Foro Cul­tu­ral de Madrid. Con­sul­ta­do el 5 de febre­ro de 2017.
  2. The Key­board Sona­tas of Dome­ni­co Scar­lat­ti and Eigh­teenth-Cen­tury Musi­cal Sty­le W. Dean Sut­clif­fe (Cam­brid­ge Uni­ver­sity Press; 2008)
  3. Dome­ni­co Scar­lat­ti and Spa­nish folk music Jane Clark Early Music (Oxford Jour­nals) 1976 4(1):19–21; doi:10.1093/earlyj/4.1.19. en cas­te­llano

Bibliografía

Enlaces externos

Información sobre su vida y obra

Enlaces a archivos sonoros de su obra

Partituras